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Es
una Iglesia Misionera.
Integrada
por dos grandes realidades, geográficas, culturales y
religiosas diversas (selva y ceja de selva) que, con
tratamientos pastorales diferentes, apuntan a un último
objetivo común: la santidad del pueblo de Dios, como Pueblo,
en la Unidad Trinitaria; y viven la experiencia de pertenecer
a una misma Iglesia particular, como porción de la Iglesia
Universal, confiada a un Obispo.
Abierta
a y en función de los más pobres o alejados. Llegar a ellos
es su primer -en el tiempo- y principal objetivo pastoral.
Impulsada
por la búsqueda de la comunión, como camino comunitario de
santidad.
Sus
miembros están en un proceso de formación permanente en la
familia, la pequeña comunidad (futura CEB) y el propio
sector, (barrio caserío o comunidad), de tal modo que, con su
participación en esos tres ámbitos de relación, vayan
madurando un encuentro personal con Cristo impregnado de
sentido comunitario.
En
ese proceso de formación van descubriendo sus propios
carismas o dones de Dios y ejerciéndolos como un
“ministerio” confiado por la Iglesia, ella misma
“ministerial”.
Por
eso todos sus miembros participan, según sus dones y su
ministerio, en la propuesta, elaboración, decisión y ejecución
de sus planes pastorales y en la evaluación del logro de sus
objetivos.
Toda
ella está al servicio de la transformación de la sociedad en
la que debe ser signo de la comunión trinitaria, plenitud
también de esa sociedad.
Todo
este proceso de transformación lo va celebrando con y en los
sacramentos, de modo especialísimo en la Eucaristía.
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