¿Qué es un Seminario Mayor?

El Seminario Mayor es “sobre todo, una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer, a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los doce” (PDV 60,b). Su identidad más profunda es, por tanto, “ser a su manera una continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús” (PDV 60,c).

Desde este marco de referencia, el Seminario Mayor es una familia humana, eclesial, diocesana y educativa en proceso, con la ayuda de la cual el Obispo según las normas de la Iglesia, confía la tarea de formar a los futuros sacerdotes diocesanos (CIC 243).

   

Seminario: Familia humana:

Como familia humana, los formadores y seminaristas comparten un proyecto de vida en común y participan, cada uno según su función y responsabilidad, en el mismo proceso formativo. La convivencia en la confianza y la amistad entre los distintos 

miembros del Seminario tiene como horizonte la educación de personas llamadas por Dios a formar “una comunidad familiar que vive con gozo la presencia, la palabra y el amor de Cristo resucitado” (PDV 60).

 

Seminario: Familia eclesial:

 

El Seminario es básicamente una familia de discípulos del Señor, que se preparan para el sacerdocio ministerial, que, a partir de la profesión de una misma fe, celebrando una misma liturgia y en la experiencia fraternal de un mismo amor, vive el Misterio de Cristo y es, en medio del mundo, signo e instrumento de salvación. (RFIS 46; PDV 60).

 

La vida de sus miembros está llamada a ser, según el estilo del discipulado de Jesús, una familia de creyentes que, unidos al Señor, y participando de su vida, quieren vivir con radicalidad el espíritu del Evangelio. Una familia en la que debe resplandecer el Espíritu de Cristo y el amor a la Iglesia (PDV 60). Así han de actuar también quienes están al servicio del Seminario.

 

El Seminario, con el debido discernimiento, debe vivir abierto, solidaria y servicialmente a la Iglesia y al mundo de hoy estando muy atento a sus necesidades. (OT 9).

   

Seminario: Familia eclesial diocesana:

 

El Seminario, como familia eclesial diocesana, vive en comunión con su Obispo y su Presbiterio, conoce de cerca sus preocupaciones y está inserto en la vida de la diócesis participando de sus esperanzas e inquietudes (RFIS 47; PDV 60) ofreciendo a la familia diocesana los pastores que necesita.

 

El Obispo y los formadores de los futuros sacerdotes han de programar con realismo (a partir de claros criterios pastorales y educativos y en estrecha colaboración con los organismos diocesanos) las formas por las que se ha de hacer realidad la integración y el servicio de los aspirantes al sacerdocio en las acciones pastorales de la Diócesis.

 

Los formadores junto con los seminaristas deberán crear los cauces necesarios para dar a conocer la vida del Seminario, sus planes educativos, preocupaciones, logros y necesidades.

 

Con las razones de prudencia oportunas, los seminaristas se mantendrán especialmente vinculados con los miembros del presbiterio. A este efecto, el Rector y los formadores, de acuerdo con el Obispo, procurarán mantener informados a los sacerdotes, utilizando los medios oportunos que hagan posible su presencia real y constructiva en la vida del Seminario.